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Mario Opazo: Emprendedor
La peste que azota Europa. ElPaís
La peste que azota Europa. ElPaís

El ser humano siempre ha vivido en tiempos inciertos, pero que muchas veces tiende a olvidar, hasta que una crisis global o una pandemia nos recuerda lo vulnerable que somos. 

Vulnerabilidad que es transversal a todas las clases sociales, ideales políticos, nacionalismos, confesiones religiosas y de género. Es cuando el individualismo pasa a segundo plano, y volvemos a ser comunidad.

La historia es el único instrumento que nos ayuda recordar lo que hemos vivido como comunidad a lo largo de los siglos y de como lo hemos o no superado. La historia siempre se repite.

En el siglo XIV una devastadora plaga, proveniente del territorio asiático asoló Europa. Esta pandemia llegó a España desde Francia, siguiendo las rutas comerciales de la época. 

La rapidez de propagación de esta pandemia, unida a sus terribles consecuencias, asombraron a todas las clases sociales. Nadie estaba a buen resguardo de este enemigo invisible, al que no se podía combatir ni con fechas ni con poderosos ejércitos.

Una de las consecuencias más relevantes de esta pandemia fue el fin de la Edad Media, dando lugar al Renacimiento. La pérdida de población (alrededor 25 Millones) generó escasez de mano de obra barata, dando lugar al incentivo de la innovación.

Hoy vivimos una nueva ‘plaga’, un enemigo al que no podemos ver, que se replica a una velocidad nunca vista en nuestra generación y que ataca transversalmente todos los estamentos de la sociedad. Este enemigo está tambaleando nuestro sistema político, la importancia de la ciencia e investigación para preservar nuestra especie y el sentido de comunidad, que ya habíamos perdido durante muchos años.

Al vernos vulnerables y con miedo, y a pesar de vivir un aislamiento forzado, nos ha obligado como sociedad a pensar más en el otro, y a solidarizar con todos, no importando como piense y de donde venga. Esta pandemia nos desnuda completamente como sociedad, dejando algo muy claro, todos somos iguales y si no lo somos lo deberíamos ser. En el siglo XIV la vulnerabilidad y el miedo se refugiaban en la fe y en la voluntad de un ser divino, a veces visto como caprichoso y castigador. Hoy en una sociedad laica, este refugio esta en la ciencia. Las nuevas catedrales serán los laboratorios y los nuevos sacerdotes científicos

Si la gran peste del siglo XIV significó en gran medida el fin de la Edad Media, esta pandemia que estamos viviendo hoy podría dar comienzo a la Edad Digital y de la Ciencia, posiblemente el fin de los nacionalismos locales, para dar paso una sociedad mas comprometida con el bien común y menos en la individualidad.

El tiempo nos dirá que es lo que vendrá.

 

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