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El INAI/NABI elabora una guía de recomendaciones dirigida a administraciones públicas y empresas para que incluyan la perspectiva de género en la desescalada

Advierte que mujeres y niñas sufrirán los efectos más profundos de la crisis provocada por la pandemia del COVID-19

INAI / NABI
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El INAI/NABI elabora una guía de recomendaciones dirigida a administraciones públicas y empresas para que incluyan la perspectiva de género en la desescalada

El Instituto Navarro para la Igualdad - Nafarroako Berdintasuneko Institutua (INAI/NABI) ha elaborado una guía de recomendaciones dirigida a las Administraciones Públicas y a las empresas para que incluyan la perspectiva de género en las diferentes fases de la desescalada y se avance también en la concienciación ciudadana. Con estas recomendaciones, para ser implementadas en diversos ámbitos de actuación, se quiere contribuir a mitigar el impacto negativo que la crisis provocada por el COVID-19  pueda suponer en las mujeres y las niñas.

Desde el INAI/NABI advierten que “las mujeres y las niñas  serán quienes sufran los efectos más profundos de la pandemia del COVID-19, al enfrentarse  a múltiples formas de discriminación por motivos de sexo y género, a la que se sumarán otros factores, como la condición migratoria, la edad, la orientación sexual o la discapacidad”.

La guía es resultado de un estudio que ha puesto en marcha el INAI/NABI sobre el impacto del COVID-19 en las mujeres navarras, y que se desarrollará en varias fases. El estudio persigue detectar las posibles desigualdades generadas y proponer medidas correctoras en las políticas públicas orientadas a la construcción de una sociedad en igualdad entre mujeres y hombres.

‘Reactivar Navarra’ incorporará la perspectiva de género e insta a tener en cuenta a los sectores feminizados

Siguiendo estas recomendaciones que establece la guía, el Ejecutivo Foral incorporará la perspectiva de género en todas las medidas que conformen el plan “Reactivar Navarra/Nafarroa Suspertu 2020 -2023” y para ello contará durante todo el proceso con el asesoramiento y las aportaciones que realice el INAI-NABI, que también velará por el cumplimiento de las mismas.

Ante la parada de la actividad económica, se indica que la perspectiva de empobrecimiento es mayor para las mujeres, debido a que a ellas les afecta en mayor medida la precariedad laboral y, así, se insta a que las inversiones que se realicen para la reactivación económica y las políticas activas de empleo, tengan en cuenta las necesidades específicas de las mujeres, en sectores como las trabajadoras del hogar o las familias monoparentales (en Navarra, el 83,7% de este tipo de familias con menores a su cargo están encabezadas por mujeres).

Sobre este segundo grupo, se señala que presenta un riesgo de exclusión social relevante, por problemas vinculados con el acceso al empleo (estrechamente relacionados con la brecha salarial) o la conciliación, y que las medidas tomadas durante el estado de alarma han aumentado su situación de vulnerabilidad.

En lo que respecta al servicio doméstico, este se ejerce mayoritariamente por mujeres que se han visto afectadas directamente por la crisis, ya que en muchas familias se ha prescindido de estas trabajadoras o se han alargado las jornadas, entre otros factores. Por tanto, se insiste en la importancia de que su regularización con garantías esté presente en los planes de reactivación económica y se investigue para establecer una radiografía de los cuidados en Navarra, conocer las vivencias de las mujeres en relación a los cuidados durante el confinamiento y analizar las condiciones laborales de las trabajadoras del hogar.

La guía también destaca que la pandemia del COVID-19 ha contribuido a visibilizar y valorar profesiones declaradas esenciales, como la enfermería, personal de farmacias, supermercados o servicios de limpieza. En todas ellas, la presencia de las mujeres es mayoritaria -supera el 80%- y su trabajo en primera línea de exposición al virus ha supuesto un soporte fundamental.

Fomento del teletrabajo desde la corresponsabilidad

La guía analiza el uso del teletrabajo durante el confinamiento y señala que esta herramienta, en términos generales, ha resultado positiva para que la Administración y las empresas hayan podido continuar con su actividad productiva sin riesgo para la salud de las y los trabajadores. Sin embargo, apunta que este sistema de trabajo ha perjudicado la salud de las mujeres. Según las primeras investigaciones realizadas, las mujeres que están teletrabajando priorizan la atención a las personas que requieren cuidados o al seguimiento de las tareas escolares, relegando su actividad laboral a horarios poco saludables (de madrugada o reduciendo las horas de descanso).

Ante ello, se recomienda impulsar campañas de sensibilización para promover el reparto equitativo del trabajo doméstico y la implicación de los hombres para alcanzar una verdadera corresponsabilidad en los cuidados. Junto a ello, invita a repensar el concepto de los cuidados, entendido como una inversión pública más que como en un gasto, así como garantizar el cumplimiento de los derechos de conciliación de la vida personal, familiar y laboral reconocidos en la legislación vigente y fomentar su aplicación.

Asimismo, la guía aporta recomendaciones sobre los mecanismos para garantizar el derecho de igualdad. Algunas de ellas son disponer de datos desagregados por sexo para evaluar los impactos, garantizar la participación de las mujeres en la toma de decisiones en torno a la planificación e incluir a especialistas en feminismo y género en los equipos de respuesta.

El impacto psicológico del confinamiento, mayor en las mujeres

La guía señala que el periodo de confinamiento ha causado un impacto psicológico que se ha acrecentado en las mujeres, al tener que compatibilizar el trabajo con los cuidados -en el caso de las mujeres trabajadoras-, y debido a la soledad en las mujeres mayores. Atendiendo a esta realidad, es necesario introducir la perspectiva de género en los servicios de asistencia psicológica telefónica ofertados con motivo del COVID-19.

Además, llama a trabajar conjuntamente con el movimiento feminista y las asociaciones de mujeres para recoger sus aportaciones, favorecer el empoderamiento individual y colectivo de las mujeres atendiendo a todas las diversidades y potenciar la creación y dinamización de los Consejos de Igualdad en las Entidades Locales.

Medidas para garantizar la atención a víctimas de violencia de género

La guía advierte que el confinamiento ha podido agravar y generar situaciones de violencia de género y dificultar que las mujeres víctimas de este tipo de violencia puedan solicitar ayuda. El aislamiento domiciliario dificulta la salida de la relación violenta, se traduce en una prolongación de la misma y un incremento del control por parte del agresor y así, entre otras pautas, se insta a facilitar alternativas de alojamiento independientes para mujeres víctimas y a sus hijas e hijos y personas dependientes.

Igualmente, se advierte de la situación de vulnerabilidad de las mujeres víctimas de trata y de explotación sexual, que en muchos casos provienen de otros países y carecen de redes familiares o sociales, lo que agrava más su situación, y se llama a garantizar su atención integral.

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