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Dos peces sobre el agua

Un padre de familia olvida a dos de sus hijas en una alerta de tsunami hasta que una de sus hijas se da cuenta que no están mientras suben la montaña

Dos peces en el agua.
IMAGEN DE ARCHIVO
Dos peces en el agua. IMAGEN DE ARCHIVO
Dos peces sobre el agua

¿Acaso un padre de familia es capaz de olvidarse de sus hijas en una aleta de tsunami? ¿A cuántos les ha pasado esto? Es muy inusual que pase este tipo de situaciones, pero cuando alguien vive esto en la vida real, puede experimentar muchas cosas raras e inesperadas. Por ejemplo, el acontecimiento que se dará a continuación lo explica todo.

Se produce un terremoto en Chile de 8.5 grados en el año 2010 y se sintió en la capital de Lima, Perú. Aquella sacudida produjo una alerta de tsunami en todas las playas del sur de Lima, especialmente en la playa de Pucusana, con una distancia de una hora de casa. Era una mañana con cielo despejado, como un día normal y corriente, hasta que las olas empiezan a moverse de un lado a otro de una manera brusca. El nivel del agua empezaba a subir constantemente hasta alcanzar el muelle de la casa. Asimismo, mi nana sale muy temprano a la terraza para ver qué estaba pasando porque el sonido que producían las olas no era normal. Ahí ve que la corriente del agua se estaba llevando a los botes y algunos se estaban hundiendo o chocando contra las casas (había una casa en el medio del océano que no tenía escapatoria del suceso) y nuestra terraza se estaba llenando de agua.

Rápidamente va al cuarto de mis papás y empieza a gritar “Tsunami, Tsunami”. Ellos están con cara de sonámbulos y no le dan importancia al asunto. Instantes después se vuelven a dormir, pero mi nana les quita la sábana y les obliga a ir a la terraza. Ambos se sorprenden, regresan al cuarto y agarran las primeras pertenencias que ven a simple vista, cogen a mis hermanos del primer piso junto con mis tíos y salen de la casa para subir a la cima de la montaña.

Mantas, comida, sacos de dormir, pantuflas y batas se arrastran en la tierra de la montaña. Mis tíos se caen a cada rato por el susto y la intranquilidad que están pasando en esos momentos junto con mi familia. En medio del camino, una de mis hermanas pregunta: “Papi, ¿y Francis y Lucinda?”. Mi papá se queda en shock por haberse olvidado de unas de sus hijas en el segundo piso de la casa. Suelta la mano de mi hermana y baja del cerro para recogerlas.

Sube corriendo las escaleras que están al costado de la puerta de entrada de la casa y toca y toca sin parar. La puerta se atora pero luego ve a las chicas que se encuentran durmiendo, como si nada estuviese pasando. Les levanta las sábanas y las agarra del brazo fuertemente. Los tres cruzan la puerta y van a la montaña en donde se encuentra toda mi familia y los vecinos de la playa.

Nadie sabe lo que pasa. Los rostros de todos están paralizados, niños chillan y lloran, personas mayores asustadas y los jóvenes intentando mantener la calma mientras consuelan a sus hermanos. Lágrimas de todos salen sin parar. Hay mucha frustración e inquietud en esos momentos; todos observan cómo el agua se lleva a los botes, la manera en la que chocan entre ellos es alucinante.

Pasa un rato y ya el alcalde nos avisa que “lo peor” ya pasó. Todos bajan de la montaña, todavía asustados porque temen que puede haber una réplica o lo que sea. Al bajar, todos se dirigieron a la playa, en donde miran en que el mar se ha retirado como unos cinco metros, había algas por doquier, muchos botes estaban destruidos por el gran impacto de las olas y terminaron en diferentes playas o en lo profundo del océano, el nivel del mar había subido a todas las casas y había malogrado y destruido gran parte de las propiedades.

Todo ese acontecimiento pasó muy rápido; la gente no sabía cómo reaccionar. No hubo ningún herido felizmente, pero sí mucho miedo y pánico de gente de todas las edades. Así que les pregunto lo siguiente, ¿han experimentado alguna vez este acontecimiento? Nunca lo hagan. 

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