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Cuando te piden te mantengas seguro en casa, te aíslas en ella, y la casa no es segura

Esta semana nos complace compartir el artículo escrito por mi querida amiga y compañera Cristina Cortés con motivo de la celebración del día Internacional contra el maltrato en la infancia, aderezado con un corte del vídeo de inauguración del Jardín Sentido, en el Parque de los Sentidos de Noáin. 


 
Cuando te piden te mantengas seguro en casa, te aíslas en ella, y la casa no es segura

La situación de alarma y preocupación ante covid19 ocupa todo nuestro espacio mental. La alarma y el miedo nos ha llevado a obviar situaciones marginales en las cuales protegernos en casa no es seguro, de hecho, la casa es el último lugar que se elegiría como seguro.

Si, en general, nos cuesta hablar y afrontar el abuso sexual intrafamiliar en la infancia. En este contexto de pandemia aún nos resulta mucho más difícil. Todos queremos evitar ese tema, esa patata caliente que abrasa.  

Se ha primado la seguridad sanitaria física global sobre la salud mental y seguridad individual. No cabe duda de que cualquier decisión es difícil, costosa de tomar y el miedo apremia.  

Mientras muchas familias se han visto beneficiadas del aislamiento mas y mejor, aunque haya momentos de crisis, en otras familias, sin embargo, el terror y el miedo se mezclan con los cuidados y ambos se producen dentro de la casa. Casa de la cual no se puede salir.

Los espacios seguros, clases, amigos se han perdido.

Si el abusador convive con el niño o niña se ha perdido cualquier posibilidad de alivio. Esta se ha escapado por el sumidero. No hay escapatoria, la experiencia de falta de protección ha aumentado, se ha elevado exponencialmente. El sistema psicofísico emocional de la victima, por supuesto, encontrara formas, ninguna saludable, de manejar o de hacer como si no estuviera ocurriendo, esa situación.

Ya hace tiempo, que estos menores   aprendieron ha normalizar el abuso.  No podría ser de otra forma, ya que es lo que ocurre en su reducido mundo, bajo la casa que sustentan papá y mamá.  Ahora sin salida, la rendición, la indefensión, la disociación son las únicas vías que les permiten continuar con sus vidas en las casas de los horrores. 

Cristina Cortés 2

El niño, bien porque la otra figura parental no es lo suficientemente sensible, lo suficientemente buena o lo suficientemente fuerte, no tiene a donde recurrir. Cuando las personas que deben cuidar atemorizan, abusan de ti, te cosifican al ser utilizado para generarles placer, se produce una dicotomía sin solución que termina con cualquier posibilidad de desarrollar en la infancia un concepto de adecuada autoestima. 

 

CRISTINA CORTÉS 1

Cuando surge la necesidad de consuelo y apego se activa al mismo tiempo el miedo y la huida o la parálisis, de este modo las conductas contra-dictorias y desorien-tadas se van del desarrollo.

 

En este contexto de aislamiento, la congelación por miedo se incrementa, por lo que habrá menores en estos momentos que estén pasando desapercibidos mientras sucumben al horror dentro del aislamiento.  

 

Los teléfonos de ayuda y acompañamiento emocional son fundamentales y son los que pueden detectar el grito de ayuda que puedan llegar a emitir algunos menores. Es crucial que este grito sea oído, que el menor sea atendido y derivado a los servicios oportunos.  

 

Hoy sabemos, después del aislamiento que estos teléfonos se han visto desbordados por menores atemorizados en sus propias casas. 

 

CRISTINA CORTES

Psicóloga especializada en trauma y apego

Directora de Vitaliza psicóloga de la Salud.

Javier Elcarte Psicólogo, Neuropsicólogo Fundador y Director de Vitaliza

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T. 948 199 741 / 606 101 305

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