OPINIÓN

La autocracia del alcalde Toquero

GERMÁN GORRAIZ LÓPEZ

Con Donald Trump asistimos a la irrupción del llamado "escenario teleonómico" que vendrá marcado por dosis extremas de volatilidad y que tendría su plasmación en el ascenso meteórico de la nueva estrella del firmamento neoliberal navarro, Alejandro Toquero, convertido en el vivo reflejo de la incongruencia trumpiana que consigue desarbolar cualquier estrategia opositora que sea mínimamente racional. Así, el pensamiento de Toquero sería rígido e incorregible: no tiene en cuenta las razones contrarias, sólo recoge datos o signos que le confirmen el prejuicio para convertirlo en convicción . Otro rasgo trumpiano de su personalidad sería el histrionismo que le impele a llamar la atención pública y ser temerario en sus afirmaciones sin atisbo de autocrítica en plataformas como Twitter y como en el caso de Trump, sus controvertidas decisiones y manifestaciones rozarían la megalomanía, "entendido como delirio de grandeza que provoca que el individuo se crea dotado de un talento y un poder extraordinarios debido a que las deidades le han elegido para una alta misión" (Ser la némesis de Chivite y desalojar al nacionalismo vasco de las instituciones navarras).

Asimismo poseería un ADN dotado de la triple enzima tardofranquista (autocracia,instauración del paraíso neoliberal y retorno al "pensamiento único heteropatriarcal") y su mandato habría devenido de facto en un sistema autocrático o forma de gobierno ejercida por una sola persona. La autocracia sería la forma de Gobierno ejercida por una sola persona con un poder absoluto e ilimitado, especie de parásito endógeno de otros sistemas de gobierno (incluida la llamada democracia formal), que partiendo de la crisálida de una propuesta partidista elegida mediante elecciones libres llegado al poder se metamorfosea en líder Presidencialista con claros tintes autocráticos (inflexible, sectario y autoritario), lo que corrobora la tesis de Lord Acton:"El Poder tiende a corromper y el Poder absoluto, corrompe absolutamente".

Los sistemas autocráticos (gobiernos de facto), serían pues una especie de dictaduras invisibles sustentados en sólidas estrategias de cohesión (manipulación de masas) y represión social (condena al ostracismo de estamentos refractarios a sus dictados), síntomas evidentes de la deriva totalitaria del mandato de Toquero que tendría su plasmación en la dimisión de la Junta de Protección Civil y en la censura de actividades culturales que se escapan al control de su radar ideológico.

Para intentar comprender el fenómeno Toquero, hay que recurrir a Edward L. Bernays quien en su libro "Cristalizando la opinión pública", desentraña los mecanismos cerebrales del grupo y la influencia de la propaganda como método para unificar su pensamiento. Así, según L. Bernays, "la mente del grupo no piensa, en el sentido estricto de la palabra. En lugar de pensamientos tiene impulsos, hábitos y emociones. A la hora de decidir su primer impulso es normalmente seguir el ejemplo de un líder en quien confía". En consecuencia, la propaganda de Toquero se dirigirá no al sujeto individual sino al Grupo en el que la personalidad del individuo unidimensional se diluye y queda envuelta en retazos de falsas expectativas creadas y anhelos comunes que lo sustenta( utopía) y su estrategia consistirá en la defensa a ultranza de la Capitalidad de Tudela y del neoliberalismo como último reducto de las libertades individuales frente al "Estado Totalitario de María Chivite".

 

GERMÁN GORRAIZ LÓPEZ -Analista