HACIA DÓNDE ENFOCAR

Mujer libre. IMAGEN DE ARCHIVO

Por activa y por pasiva, aunque no queramos, en estos momentos sólo existe un tema… “el tema”. Nuestra atención se dirige de forma automática hacia donde hemos aprendido a llevarla durante los últimos meses, hacia donde nos han enseñado hacerlo machaconamente. (Y para muestra, este artículo: ¿sobre qué tema os parece que voy a hablar?).

Tras revisar un poco los datos, todavía iniciales, del estudio del Ministerio de Sanidad sobre la prevalencia del coronavirus en España, una de las cosas curiosas que me han llegado es que entre los trabajadores esenciales (que no han estado confinados) hay menos positividad (5’3%) que en el resto del personal (6’3%). ¿Alguna conclusión sobre la efectividad del confinamiento de la población?

Otro de los datos que se manejan en estos momentos es que la letalidad de la infección por coronavirus pasa de un escandaloso 11% calculado en el pico de la epidemia (23-29 de Marzo) a un “actual” (27 Abril – 3 Mayo) <2%. Y sigo sin creerme que sea ésta la cifra de letalidad de este bicho. Los datos reales sólo podrán ser obtenidos cuando ya haya pasado todo, con una perspectiva histórica, a la distancia.

Pero bueno, imaginaos (y me parece mucho imaginar) que la letalidad se quedara en ese no llegar al 2%. Eso querría decir que el sistema inmune de las personas vence al bicho en más del 98% de los casos… y que en ese otro casi 2% (que, repito, será menos) un porcentaje altísimo lo nutren personas mayores y con multipatología. ¿Cambia la percepción de la realidad del Coronavirus? Seguro que sí.

Al realizar este tipo de cálculos generales, no le quito importancia a cada muerte que haya tenido lugar por esta causa ni por cualquier otra. Cada muerte siempre es un drama para las personas que lo viven en sus familias, y así debe ser respetado para que se pueda llevar a cabo los procesos de duelo pertinentes. Tampoco dejo de lado a las personas más jóvenes que han muerto sin aparente patología previa, pero quiero avanzar en la descripción de los hechos.

El ambiente palpable en nuestra sociedad cambiaría radicalmente si los medios de comunicación remacharan no sólo los noticiarios sino todos y cada uno de los programas televisivos de variedades, tertulias radiofónicas, portadas de cada periódico (en prensa escrita o digital) con esta verdad: “No os preocupéis, cuidaros en las normas de higiene habitual y, sobre todo, cuidad a vuestros mayores…”.

En cambio, lo que se puede observar es que cualquier persona que intenta emitir mensajes opuestos a “la verdad establecida” es, literalmente, borrado del mapa digital. En el sinfín de horas que gasto frente a la pantalla del ordenador leyendo artículos y viendo vídeos que me llegan desde todos lados, como no tengo tiempo para ver todo en el momento, solía guardar los enlaces para luego ver o repasar las diversas informaciones con más tranquilidad. ¿Y sabéis qué ha ocurrido cuando he querido acceder a esos contenidos? Pues que unos cuantos han sido eliminados de la red. Gracias, señores de Youtube, Facebook, Vimeo, Google… No sé qué haríamos sin su desinteresada protección tipo “gran hermano”.

Una de las personas más cabales que he visto por ahí es Joan Antoni Melé, el que fue subdirector general de Triodos Bank España hasta enero de 2015, y que actualmente se dedica a informar y formar a personas sobre temas de economía y banca ética.

Su oratoria es diáfana, y los mensajes que lanza, aunque se le reconocen guiños catalanes en su dicción, son directos… a no ser que tengamos tapones de cera en nuestras orejas. Me gusta lo que dice. Es otra “historia” hacia donde enfocar.

Permitidme que os transcriba algo que él dice: “¿Por qué, desde comienzos de año, sólo se ha hablado del coronavirus, y no de otras causas de mayor mortalidad mundial? El hambre mata a casi 8’7 millones de personas cada año; y, de entre ellos, 6 millones de niños menores de 5 años. Cada año mueren más de 3 millones de personas por enfermedades respiratorias, 1’8 millones de personas por tuberculosis, casi medio millón por malaria…”.

¿Quién ha puesto de acuerdo a los “mass-media” para enfocar sólo hacia este bicho? ¿Es casualidad? ¿Es casualidad que se esté inundando a la población de miedo, siendo éste uno de los mejores inmunodepresores que existe? ¿Os habéis planteado alguna vez cuántas manos dirigen los medios de comunicación a nivel mundial?

Y si la información ahora mismo se cuece en las redes, más que en el papel escrito, ¿qué os parece si planteamos la pregunta pero ahora en el terreno de “lo digital”? ¿Es fácil de relacionarlo o no con la implacable censura que está habiendo actualmente en las redes?

Siguiendo el discurso de Joan Melé, “la manipulación se ha ejercido desde tiempos remotos a través del miedo; ahí está la historia para poder observar las tácticas de Atila, Napoleón, Goebbels, Stalin… Actualmente, el miedo lo produce un virus…, pero en 2001 lo produjo el atentado del 11S, lo que sirvió de excusa para establecer una lucha sin cuartel contra el “terrorismo islámico”… camino por el que, colateralmente, se limitaron libertades y se generó un mayor control personal.

Siguiendo la estela de esta mente preclara a la que me estoy refiriendo, y ya intercalo palabras mías, estamos viviendo una tercera guerra mundial; pero, en lugar de sufrir daños a resulta de la violencia de batallas, frentes a conquistar, cotas geográficas a batir, esta guerra mundial se basa en el caos y en el miedo.

¿Y hacia dónde va todo esto? Pues a la aparición de una serie de “salvadores”, diciéndonos y obligándonos a hacer una serie de cosas para librarnos de las penurias que ellos mismos nos han infligido a nuestras espaldas. La hipotética solución parece que nos va a llegar a través de la “inteligencia artificial”.

Según Joan Melé, y me parece que son palabras a tener en cuenta, “no necesitamos inteligencia artificial; lo que realmente necesitamos es que la inteligencia que poseemos conecte con nuestros corazones y seamos un poco más sensatos y normales”.

“El despertar de la conciencia no es sólo enterarnos de lo que ocurre sino encender el entusiasmo y convertir todo esto en un compromiso para transformar la realidad… o no servirán para nada ni el despertar de la conciencia, ni el entusiasmo”.

Entonces, ¿hacia dónde enfocar? Queridos lectores: si habéis llegado hasta aquí en la lectura de este texto, os animo a enfocar vuestra atención a vuestro interior. ¿Y qué significa eso? Pues a respirar conscientemente, nutrirse lo mejor posible, ventilarse, salir, darse baños de sol, socializaros (con los cuidados habituales de evitar toserle a alguien en la boca, de evitar invadirle su espacio personal, etc.), limitar las situaciones estresantes y, sobre todo, no dejar que se mantengan vivas.

Todo ello va a permitir transformar el estado de tensión-miedo en que vivimos como sociedad (con sus aumentos de cortisol, adrenalina…), el gran socavador de la inmunidad, en un estado de serenidad que nos permitirá estar atentos a todo lo que ocurra a nuestro alrededor, para no seguir el juego de esa quimérica “globalidad” que nos han querido vender y que nos están queriendo imponer, y lograr ser unos seres más libres. Esa conexión “cuerpo-mente-espíritu” que nos puede permitir tomar decisiones sensatas respecto a nuestra individualidad como personas libres y a nuestro futuro como especie.

Salud para ti y los tuyos.