Salud recuerda la importancia de recibir una atención rápida también ante síntomas leves de ictus o infarto

Corazón. IMAGEN DE ARCHIVO

Durante la pandemia de la COVID-19, la mayoría de los casos leves no han llegado a los servicios de urgencias y la valoración se ha realizado de forma ambulatoria y en ocasiones tardía

El Departamento de Salud recuerda la importancia de que las personas que presenten síntomas leves de ictus o infartos reciban una atención precoz, por lo que se recomienda en estos casos que avisen de inmediato al teléfono de emergencias 112. El Complejo Hospitalario de Navarra (CHN) ha detectado que la mayor parte de los casos leves surgidos durante la pandemia de COVID-19 no han llegado a los servicios de urgencias, la valoración se ha realizado de forma ambulatoria y, en algunas ocasiones, tarde.

Por ello, es importante recordar los síntomas de ambas patologías. El ictus, entre otras señales, puede presentar desviación de la comisura bucal, dificultad en el habla o debilidad en media parte del cuerpo (un brazo, una pierna o ambos). En el caso del infarto,  los síntomas más frecuentes son el dolor y la opresión centrotorácica, que en ocasiones se extiende a los brazos y al cuello, y que se acompaña de importante malestar general. 

Ante la aparición de síntomas compatibles con el ictus o con el infarto, en ningún caso, se debe esperar por si las señales remiten.  Lo mejor es dar aviso inmediato al servicio de emergencias (112) para que el profesional médico que le atienda valore su traslado prioritario a un medio hospitalario, también en una situación de emergencia como la actual, para recibir una atención rápida y evitar secuelas.

En Navarra, el ictus supone la primera causa de mortalidad en las mujeres y la segunda en los varones, y el infarto es una patología con alta mortalidad, mayor que la infección por COVID-19.  Las dos son enfermedades tiempo-dependientes en las que es vital aplicar los tratamientos adecuados, en el menor tiempo posible, para evitar las secuelas o que éstas sean las menos posibles.

Según han explicado los responsables de los Códigos ictus e infarto la Dra. Nuria Aymerich, y el Dr. Javier Martínez Basterra, respectivamente, en el último mes y medio, han detectado que los casos graves de infarto y de ictus sí han continuado llegando al hospital y se han beneficiado del tratamiento adecuado, pero no así los casos más leves, que no han llegado a los servicios hospitalarios o se han valorado más tarde y de forma ambulatoria.

Al parecer, según estos especialistas, el miedo a contagiarse de Covid-19 en el hospital hace que un número importante de pacientes pase en su casa estas graves patologías sin atención sanitaria, y solo acuden a los servicios de urgencias cuando los síntomas son muy graves, de ahí la importancia de que la población reconozca los síntomas que producen el ictus y el infarto y acuda cuanto antes a los servicios de urgencias.

Urgencia para valorar el ictus, aunque sea leve

La doctora Aymerich y el doctor Martínez Basterra insisten en la importancia de valorar de forma urgente también los síntomas leves o transitorios porque, aunque no se beneficien en muchos casos de tratamiento en la fase aguda, conocer cuanto antes cuál es la causa que los produce permite establecer de forma rápida el tratamiento más adecuado y evitar que se repitan de forma más grave.

El ictus es un problema de salud causado por una alteración repentina del flujo sanguíneo al cerebro, bien por obstrucción de una arteria por un trombo (ictus isquémico) o bien por ruptura de un vaso sanguíneo produciendo una hemorragia (ictus hemorrágico), lo que origina un daño cerebral, a menudo de forma permanente.

Estos últimos años se han conseguido importantes avances en aplicar tratamientos eficaces en los ictus isquémicos (aproximadamente el 80% del total) para disminuir el daño cerebral y, por tanto, las secuelas permanentes (disminución de movilidad, alteración de la expresión y comprensión del lenguaje; alteraciones cognitivas en relación con la memoria, atención, concentración; alteraciones visuales, etc), mejorando de este modo la calidad de vida y supervivencia de los pacientes.

“Los tratamientos sólo son eficaces, explica la Dra. Aymerich, si se aplican de forma muy rápida una vez que se ha ocluido una arteria cerebral y ha producido síntomas, antes de que el daño cerebral que la oclusión produce sea irreversible. Esto ocurre gracias a que el daño cerebral irreversible no se produce inmediatamente tras la oclusión arterial, sino que tarda unas horas, si actuamos en ese tiempo y cuanto antes, evitaremos que se produzca ese daño”.

 “Un error frecuente, añade la Dra. Aymerich, es meterse en la cama o esperar a que se pasen los síntomas sin consultar a un médico hasta el día siguiente. Incluso si los síntomas remiten en poco tiempo está indicado acudir a los servicios de urgencias para realizar un estudio urgente que determine si el riesgo de que vuelva a ocurrir es inminente o bajo”. En función de los resultados, el paciente ingresa en la Unidad de Ictus o es valorado de forma preferente ambulatoria en la consulta de patología vascular cerebral.

Menos atenciones por angina de pecho

Por su parte, el Dr. Martínez Basterra, responsable del Código infarto, explica que desde la Sociedad Española de Cardiología se han publicado datos que reflejan que durante la pandemia se ha producido una disminución de la atención en el infarto en el Estado que ronda un 40%. “En Navarra, revisamos nuestros casos en las primeras semanas de la pandemia y no hemos visto grandes diferencias con respecto al año pasado en lo que se refiere a infartos, pero sí que ha habido una clara disminución de los ingresos y atenciones por angina de pecho, que se manifiestan con síntomas más leves”.

Martínez Basterra recalca la importancia de tratar de manera precoz el infarto, también en el estado actual. “El infarto, señala el responsable del Código Infarto, es una patología con alta mortalidad, mayor que la infección por coronavirus, y que se debe tratar de manera temprana para disminuir la probabilidad de muerte precoz relacionada con arritmias malignas, y para reducir la probabilidad de complicaciones y mortalidad a medio largo plazo”.