viernes. 14.08.2020
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ENTREVISTA: ANTONIO ARETXABALA

“Ahora mismo no hay ningún país occidental que sea sostenible”

Antonio Aretxabala, geólogo y exdelegado del Ilustre Colegio Oficial de Geólogos( ICOG) en Navarra, explica en esta entrevista la realidad actual y futura que nos depara el cambio climático

Antonio Aretxabala.
FOTO: CAROLINA VÁSQUEZ CHINCHILLA
Antonio Aretxabala. FOTO: CAROLINA VÁSQUEZ CHINCHILLA
“Ahora mismo no hay ningún país occidental que sea sostenible”

Antonio Aretxabala lleva años luchando contra el cambio climático desde el mundo científico. Años de advertencias que han pasado desapercibidas sobre este virus que jamás tendrá una vacuna y que está matando poco a poco. Ha alertado como experto y se le ha respondido calificándole como apocalíptico. Y, pese a todo, se dedica a hacer informes porque considera que se puede cambiar el mundo a mejor, que hay solución. Pero esa solución no es el cambio climático, sino nosotros. Adaptarnos y entender lo que pasa, así lo ha asegurado.

 

  • El Gobierno de Navarra va a impulsar una nueva Ley Foral de Cambio climático y políticas de desarrollo rural, ¿considera que esta nueva ley aportará cambios positivos?

 

En el espíritu de la ley están unos dictámenes que vienen de Europa, basados en unos objetivos hechos en septiembre del año 2015 que son los 17 objetivos para el desarrollo sostenible. Esta ley también concuerda con el dictamen SC-048 de la UE que dice que se acabó la economía de extraer, producir, consumir y debemos comenzar a transitar a una economía de cercanía. Estas son las herramientas necesarias.

  • ¿Es Navarra una comunidad autónoma con un impacto ambiental negativo?

 

Depende con qué la compares. Dentro del estado español es de las mejores. Está muy bien posicionada, tiene muy buena gestión, pero somos 650.000 personas en una provincia muy grande y, además, la mayoría vivimos en la cuenca de Pamplona. Esto permite tener una cierta soberanía a la hora de asignar nuestros desechos y también a la hora de gestionar nuestras necesidades. En Madrid, con 7 millones de habitantes, no tienen ningún tipo de soberanía. Si nos comparamos con Madrid o con el País Vasco estamos muy bien. Pero se puede mejorar, el problema es que muchas de las cosas básicas que nosotros consumimos y de las que vivimos no son navarras.

  • ¿Qué papel juega la minería en Navarra?

 

La minería en el mundo es la base de todo. Toda nuestra forma de vivir. La última organización social que nosotros hemos construido se llama capitalismo, que evolucionó hacia formas dispares. Basadas todas ellas en la quema de ingentes cantidades de combustibles fósiles, que representan el 86% de la economía.

En Navarra, la base de la economía se sustenta también en la minería, de aquí o de otro lado. De hecho, todo lo que hacemos -desde hablar por el móvil o ir al baño o abrir el grifo- es porque en algún sitio se está quemando algún combustible fósil. Los cables de cobre que conducen toda la electricidad hasta tu casa para que des la luz y puedas hablar por teléfono es minería. Todo es minería, desde los zapatos que llevamos hasta las cazuelas en las que hacemos nuestra comida. Es absolutamente la base de toda nuestra vida.

  • Con la situación del cambio climático que lleva atizando al mundo años, el agotamiento de materias y la llegada de la COVID-19, ¿qué iniciativas propondría para adecuarse a tal contexto

 

Están muy claras, son todas iniciativas que vienen ya de Naciones Unidas, pasan por Europa, por el Estado español con la nueva ley energética, con un nuevo Ministerio de ecología y el impulso de las nuevas economías. Ir poco a poco, si se puede, sustituyendo la economía mercantilista por un consumo de mayor cercanía que hace las cadenas de suministro mucho más cortas. El problema que puso la COVID-19 fue que, hasta ahora, estábamos muy confiados tanto en la minería como en los alimentos, las cadenas eran muy largas y eso falló. El confiar en cadenas de suministro de transporte muy largas no va a funcionar, además tienen un impacto de CO2 brutal, es una economía que se tiene que ir abandonando nos guste o no.

También es importante utilizar las cosas varias veces, es decir, no tirarlas. El alimento cercano, mucho ahorro, intentar tener el suministro cerca, somos consumidores de energía brutales, pero ninguna se produce aquí. Por cada caloría que nosotros comemos, se han quemado diez calorías de combustibles fósiles. Hay que ir cambiando poco a poco nuestra relación entre nosotros mismos y con el planeta.

  •  Siendo la relación energía-economía tan estrecha, ¿qué efectos ha tenido la COVID-19 para el cambio climático?

 

Lo bueno que tiene el coronavirus es que nosotros creíamos que iba a ser imposible parar la economía. Aparece Greta, dice que hay que parar y nos entra la risa y vemos imposible parar la máquina. Y de repente, llega la pandemia y la ha parado. ¿Era posible? Sí. ¿Qué tiene repercusiones económicas? También.Pero la contaminación bajó, triste es decirlo, pero se vivió un mundo más saludable. Aunque con el cambio climático no va a pasar lo mismo, es decir, no le va a repercutir. Aunque paremos de golpe, ya está en marcha el riesgo de las inercias imparables como con el permafrost, hay posibilidades de que ya se esté produciendo una retroalimentación positiva. Es decir, si aumenta la concentración de gases de efecto invernadero, aumenta la temperatura y no sales del bucle, es la pescadilla que se muerde la cola.

  • Según Greenpeace, España es el país europeo más vulnerable al cambio climático, ¿está de acuerdo con tal afirmación?

 

Totalmente, somos un país que tiene sequías prolongadas. Arrasamos los bosques para hacer barcos en la época del imperio y luego arrasamos grandes extensiones para la agricultura intensiva que, a base de fertilizantes, productos y minería podemos seguir cultivando, pero los suelos se están empobreciendo. Hay una desertización brutal. Tenemos un movimiento erosivo de 1km al año que sube hacia el norte, es decir, que dentro de 40-50 años tendremos a las Bardenas llamando a las puertas de Pamplona. Además, existe un problema con el agua. No somos muy buenos gestores del agua, tenemos montones de embalses que no almacenan otra cosa que aire. Por ejemplo, la cuenca del Tajo no ha estado jamás al 100% de agua. Aún siendo el país más seco o con más proceso de desertificación, somos el mayor exportador de agua de Europa. A pesar de que somos los que menos agua tenemos, la mandamos para todos lados. Te la encuentras en Berlín en forma de lechuga o en forma de naranja en Londres.

  • ¿Está España dentro de los límites ambientales que debería estar?

 

No, en absoluto. Ahora mismo no hay ningún país occidental que sea sostenible, a pesar de ser el segundo país que más reservas de la biosfera posee.

  • ¿Qué país sería una buena referencia?

 Islandia es un país bastante sostenible, autoproductivo, tiene soberanía y ha sido capaz de explotar fuentes termales para producir energía. No es que sea 100% sostenible, pero está muy por delante de nosotros. Luego, según la Organización de las Naciones Unidas, el único país que, si toda humanidad hiciese como él, todo el planeta sería sostenible es Cuba. Tiene los mejores índices de sostenibilidad del mundo. Es un referente ahora mismo para la sostenibilidad global. Es el único país del planeta que está por debajo de un planeta de consumo per cápita. Mientras que España necesita cuatro planetas o EE.UU. siete, para seguir el ritmo actual, Cuba necesita 0´9. En la humanidad el número global es de 1´7.

  • Si seguimos así, ¿qué nos depara el planeta?

 

Nosotros vamos a ser recordados como una generación bastante despreciable. Hemos arrasado con lo de nuestros abuelos y lo de nuestros nietos. Es la primera vez que pasa en la historia, salvando guerras o catástrofes. Hasta ahora las generaciones, a base de ahorro y trabajo, dejaban un mundo mejor para sus hijos. Generalmente se mejoraba el medio, y así sucesivamente hasta nosotros. Lo que hemos hecho en muy pocos años es cargarnos todo lo que habían conquistado y habíamos heredado de nuestros abuelos, además de comernos también lo de nuestros nietos a base de deuda de capital material y financiero, un desastre. Los españoles del siglo XXI seremos recordados prácticamente como unos criminales con el medio que nos da la vida.

  • ¿Es verdad que cada vez se recurre más a la energía renovable en España y se está dejando de lado los combustibles fósiles?

 

De momento, es un mito. Las energías renovables no están viniendo a sustituir nada. De hecho, la esclavitud -que fue una fuente de energía importante-, no se ha erradicado en el mundo, indirectamente mucho capital humano se explota desde aquí. El aceite de ballena o la quema de los bosques, eso nunca se acabó. Se descubrió el carbón, pero el carbón no sustituyó todo esto. Luego vino el petróleo, y se agregó. Vino la nuclear y también se agregó. Vino el gas y se añadió. Aquí se va añadiendo todo. No se sustituye nada. Las renovables no han sustituido ni media caloría de los fósiles ni de la esclavitud. Ahora hay más esclavitud que en toda la historia de planeta. Y se sigue pescando ballena, se siguen quemando bosques y se siguen utilizando todos los sistemas de carbón, de gas y de petróleo posibles. Ahora no hay sustituto para los petróleos, las energías renovables no pueden mantener nuestro sistema económico industrial. En el 2019, la suma de energía eólica y solar supusieron el 7% de la energía total. El otro 93% es otras cosas, entre ellas el carbón, gas y petróleo, que es el 86%.

Además, detrás de cada panel solar hay una minería brutal, una cantidad de extracciones hecha con gasoil, un consumo de petróleo impresionante. Nunca verás un panel solar que se haya extraído, construido y mantenido con energía solar. Ni tampoco un aerogenerador que se haya construido, mantenido o implantado con energía eólica. Siempre están los fósiles detrás manteniendo todo esto. El problema es que se acaban los de fácil acceso.

  • Como seres humanos que somos, ¿qué podemos hacer para no seguir destruyendo el planeta?

 

Individualmente primero podemos concienciarnos para comprar en la tienda de abajo en vez de en grandes supermercados. Intentar hacer lo posible para que los productos que compramos se puedan reutilizar. Mentalidad de lo que realmente es lo que manda el Dictamen SC-048 y los 17 objetivos de desarrollo sostenible que es la economía circular, favorecer que vaya desapareciendo el: extraer, usar, tirar. El tirar sobre todo.

Por ejemplo, ahora mismo hay países como Costa de Marfil que reciben prácticamente toda nuestra “mierda” y lo que hacen los jóvenes, los niños y familias enteras es quemarla para sacar el cobre. En ese país tienen una incidencia de leucemia infantil de casi el 50%. Nosotros vivimos así porque hay gente que lo está pasando mal en otros países por no poder disfrutar de sus recursos debido a una cuestión de implantación de sistemas neocoloniales, financieros y militares. Empezara a comprar cerca, a reciclar, a comprar menos, ahorrar, esa es la base.

Futuro y cambio climático

  • El Ártico es una de las zonas en las que el calentamiento global está siendo más destructivo, ¿está la sociedad todavía a tiempo de poder revertir esto algún día?

 

No, las grandes masas de hielo ártico desaparecerán muy probablemente en unas décadas si seguimos por este camino. La única cosa que nos puede salvar de verdad es otro fenómeno natural como la explosión de un gran volcán como el de hace 78.000 años, aquello supuso un prolongado invierno en la tierra y temperaturas frías durante siglos. Ya no tenemos otra salida que no sea la adaptación inteligente.

-¿Qué supondrá la implantación del 5G para el cambio climático?

Supone mucho. El 5G es una forma de subir o incrementar el consumo energético, que se multiplicaría por entre 3 y 10, lo cual será imposible. Si ya tenemos un problema para este consumo, si lo multiplicas por 10 no salen las cuentas, ni de consumo de energía ni de las pretensiones de su escala global.

  • ¿Qué piensa sobre el futuro de los coches eléctricos?

 

De cada 500 personas que tengan coche, una podrá tener coche eléctrico, el más rico. No se puede cambiar todo el parque automovilístico por coches eléctricos, no hay energía que lo pueda respaldar. Necesitaríamos 15 planetas para poder suministrar coches eléctricos a todo el mundo. Además, los neumáticos, salpicadores, volante y ruedas están hechos con petróleo, no con litio. Lo único hecho con litio, cobalto y otros minerales escasos es la batería y el sistema de alimentación, lo cual se hace con energía eléctrica que de momento viene de una central de carbón, de ciclo combinado o nuclear. Al mismo tiempo en los componentes electrónicos no han sido reciclados y sustituidos, sino que han sido extraídos y fabricados de nuevo, y los que podían haber sido metidos ahí se han ido a Costa de Marfil. Hay niños muriendo de leucemia para que la gente pueda disfrutar de su coche eléctrico. Hay un engaño extremadamente grande al respecto para favorecer a grandes corporaciones empresariales.

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