jueves. 13.06.2024
El tiempo
Navarra Digital

Materialismo filosófico de Gustavo Bueno

José Manuel López García.
Cedida
José Manuel López García. Cedida
Materialismo filosófico de Gustavo Bueno

Realmente, la función de la filosofía se desarrolla, como un saber crítico de segundo grado, que analiza los contenidos de las diversas ciencias. Es un saber que se interesa por toda la realidad y el presente. Ya en vida de su creador Gustavo Bueno, su materialismo demostró una potencia explicativa extraordinaria, superior a la de otras corrientes o sistemas filosóficos. Bueno ha escrito más de treinta libros y centenares de artículos. Su labor formativa ha sido inmensa durante décadas, en la enseñanza universitaria. Además, en la Fundación Gustavo Bueno están cientos de videos de sus conferencias e intervenciones, con decenas de miles de visitas. Sus obras filosóficas han sido traducidas a diversos idiomas y cada vez son más conocidas en Alemania y en otras partes del mundo. En Hispanoamérica es también estudiado y valorado. Se ha publicado recientemente por Ediciones de la Universidad de Oviedo, un libro de David Alvargonzález titulado La filosofía de Gustavo Bueno. Comentarios críticos. Una obra excelente, ya que analiza con rigor y profundidad, diversas cuestiones que son objeto de polémica y discusión, en el ámbito del materialismo filosófico.

Existen tantas categorías ontológicas como ciencias positivas, algo que es afirmado tanto por Bueno como por Alvargonzález. Ambos discutieron numerosas cuestiones, que surgían en la elaboración progresiva del materialismo filosófico, resultado de una construcción clasificatoria, con una jerga compleja que niega el idealismo y el espiritualismo. De hecho, la geometría es la primera ciencia estricta, que empezó en la Grecia antigua y que fue coetánea de la aparición de la filosofía académica con Platón. Los tres géneros de materialidad son: M1 que expresa las materialidades físicas, M2 o segundo género de materialidad, que corresponde a las vivencias internas y que posee una realidad tan efectiva como lo físico y M3 que son los objetos abstractos como, por ejemplo, el conjunto infinito de números primos o los teoremas matemáticos, etc. Ciertamente, como también indica el profesor Alvargonzález de la Universidad de Oviedo en su libro “Gustavo Bueno criticó la doctrina de los tres reinos y la de los tres mundos de Simmel y Popper, y propuso como alternativa su teoría de los tres géneros de materialidad”. En cuanto a la idea de tiempo, aunque no fue tratada de forma sistemática por Gustavo Bueno, de sus escritos filosóficos se deduce, que es una fuerza de transformación y, por tanto, la idea de tiempo ontológico- general puede ser entendida como pura transformabilidad indeterminada. En relación con las ideas de Dios, sustancia o materia intemporal no son compatibles con una ontología pluralista, como es la propia del materialismo filosófico.

Frente a una interpretación de las ciencias, como un conjunto de proposiciones, el enfoque metodológico y gnoseológico de Bueno se basa en las operaciones y los cuerpos y comprende las categorías científicas como ontológicas y esto es lo coherente. En consecuencia, como también indica Alvargonzález, el materialismo no solo es operacionalismo desde la filosofía de la ciencia, porque las ciencias estrictas constituyen ontológicamente regiones de la realidad.

Además, desde la filosofía materialista Dios no existe y las voluntades e inteligencias incorpóreas tampoco, ya que forman parte de las creaciones mitológicas y no son reales en lo relativo a su materialidad fenoménica estricta. Por ejemplo, la teoría de la transustanciación es realmente imposible, si la examinamos desde el enfoque de la Química, que es una ciencia experimental rigurosa.

La forma en el sentido ontológico-general es algo parecido al acto puro y no tanto a la potencia pura de la filosofía aristotélica. En este sentido, se entiende que David Alvargonzález afirme que la forma, en un sentido real u ontológico, pueda ser considerada una pura multiplicidad o pluralidad.

A lo largo de los 18 capítulos del libro de Alvargonzález se analizan y critican, con un afán constructivo, numerosas cuestiones de la filosofía de Gustavo Bueno. De este modo, lo que se pretende es un desarrollo de algunos conceptos del materialismo, que pueden ser reclasificados para dar más sistematicidad y minuciosidad en algunas cuestiones, con diferenciaciones más finas y explicativas.

Por tanto, se evitan algunas confusiones y ambigüedades en algunos puntos. De todas formas, en relación con la polémica sobre el aborto provocado, todo depende de los últimos avances de la medicina y la genética y de la interpretación filosófica de las mismas. Las posiciones de Bueno sobre la ilegitimidad del aborto son bien conocidas, pero Alvargonzález matiza más, tomando en consideración cuestiones técnicas de tipo médico más precisas y sutiles. En cualquier caso, son cuestiones discutibles, desde una perspectiva propia de la filosofía y también de la Bioética. Respecto al estudio gnoseológico de las ciencias humanas, es un tema que también fue tratado por Bueno y que es reconsiderado, por los discípulos del fundador del materialismo filosófico. La clasificación de las ciencias es otra de las cuestiones que puede abordarse desde distintos parámetros, aunque el resultado final suele ser coincidente, de forma aproximada. La eutanasia procesal es otro tema candente y muy actual, que es objeto de diversas argumentaciones, en función de las premisas que se sigan.

José Manuel López García

Entrando en la página solicitada Saltar publicidad