jueves. 13.06.2024
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Un faro en mitad de la guerra: cómo los cuidados paliativos pueden alumbrar espacios de convivencia entre palestinos e israelíes

El doctor José Pereira, investigador del Instituto Cultura y Sociedad (ICS) y profesor de la Facultad de Medicina, ha dirigido un curso online sobre cuidados paliativos a profesionales socio-sanitarios de Israel y Palestina
José Pereira, investigador del Instituto Cultura y Sociedad y profesor de la Facultad de Medicina de la Universidad de Navarra. Cedida
José Pereira, investigador del Instituto Cultura y Sociedad y profesor de la Facultad de Medicina de la Universidad de Navarra. Cedida
Un faro en mitad de la guerra: cómo los cuidados paliativos pueden alumbrar espacios de convivencia entre palestinos e israelíes

Frente al horror de la guerra en Palestina e Israel, los cuidados paliativos pueden erigirse como un pequeño faro capaz de alumbrar espacios de paz y convivencia entre palestinos e israelíes. Así lo demuestra el curso online dirigido por el doctor José Pereira, investigador y educador de ATLANTES Global Observatory of Palliative Care del Instituto Cultura y Sociedad (ICS) y profesor de Cuidados Paliativos y Educación Médica de la Facultad de Medicina de Universidad de Navarra, a 37 profesionales del ámbito social y sanitario procedentes Israel y Palestina.

Durante cinco domingos, médicos, enfermeros, psicólogos, trabajadores sociales, terapeutas y personas dedicadas al acompañamiento espiritual, procedentes de Jerusalén, Tel Aviv y Cisjordania, han compartido sesiones sobre los cuidados paliativos. El curso ha sido promovido por el Proyecto Rozana, organización internacional que opera en Israel y Palestina para promover el acceso de la población a la atención sanitaria y establecer lazos entre las dos comunidades.

Este año eligieron como tema los cuidados paliativos y se acercaron a Pallium Canadá, una fundación sin ánimo de lucro que Pereira fundó en el 2000 y con quien sigue colaborando desde que se mudó a Navarra hace un año. Anualmente, la entidad ofrece esta formación a 9.000 profesionales de distintas disciplinas en Canadá.

“Ha sido una de las experiencias más increíbles de mi carrera. Hemos aprendido mucho sobre la resiliencia del ser humano”, asegura Pereira. Y subraya que “estas personas, que están sufriendo, todavía son capaces de encontrar el camino para aprender juntos y mantener discusiones muy profundas. El deseo de cuidar a personas con enfermedades graves y avanzadas, y ayudarlas a vivir y morir mejor ha sido un lugar donde están encontrando puntos en común. La relación entre los participantes ha sido increíble”. En este sentido, valora que “todos han sido muy respetuosos y han transmitido que empatizan con el sufrimiento del otro, en ambos lados. Están preocupados y quieren un lugar de paz. Está muy presente la empatía entre ellos y hay un profundo respeto”.

Los valores que llevan intrínsecos los cuidados paliativos han ayudado a generar estos vínculos: “No solo se centran en los síntomas físicos, sino también en la dignidad y la esperanza. Ofrecen una oportunidad de encontrar compasión y empatía en torno al sufrimiento. Hablamos sobre el sufrimiento de los pacientes y los cuidados paliativos brindan la posibilidad de ponerse en los zapatos de otra persona”.

           El curso, que ha tenido que realizarse íntegramente online para adaptarse a las circunstancias, se dividió en dos partes. En la primera, cada participante ha completado de forma autodidacta varios módulos online desarrollados por Pallium Canadá. Después, divididos en dos grupos, en los que han trabajado juntos israelíes y palestinos, han abordado casos prácticos en cinco talleres online, desarrollados por Pallium Canada, dirigidos y facilitados por Pereira, con la ayuda de dos de sus colegas de cuidados paliativos en Canadá, una médica musulmana y otra judía. En torno a ellos han surgido debates sobre cuál es la mejor manera de atender a las personas con enfermedades graves, calidad de vida, el dolor, la espiritualidad y la religión, además de otras cuestiones, y posibilitaron el intercambio de opiniones y perspectivas entre profesionales de distintos ámbitos. “Todos los cursos son muy interactivos y los participantes discuten y hacen preguntas. Se siente el respeto, la empatía y un profundo compromiso con el cuidado de los pacientes y sus familias”, cuenta el investigador.

         Y aunque la guerra nunca ha sido foco del curso, “es imposible que no haya estado presente de forma intangible”, apunta. Los asistentes han canalizado sus emociones a través del respeto y los mensajes de esperanza. Gracias a este programa, profesionales que nunca habían trabajado juntos han tenido la oportunidad de hacerlo e incluso agendar encuentros futuros. Ya está prevista una nueva sesión este mes, tras la celebración del Ramadán y el Pésaj.

 

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